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domingo, 3 de abril de 2016

Con pasión y sacrificio tuvo su premio

Luis Agustín Pedraza (42) nos cuenta su vida, su experiencia vivida como futbolista. Pasó por San Martín, Atlético y es ídolo en Ñuñorco, en el que inició su profesionalismo. Actualmente es maestro de técnica agropecuaria y por las tardes entrena al Club  La Providencia de la Liga  Tucumana de Fútbol, del cual es Director Técnico.

Una historia que atrae debe ser plasmada y compartida por los medios periodísticos, una historia de una persona que dio mucho y sobre todo al fútbol, debe ser más que contada. Esta no es la excepción: Luis Pedraza, quien con la humildad que se lo identifica, perfil bajo y la sonrisa de tímido, atrás de todo esto, hay un hombre de una rica trayectoria deportiva al haber transitado en los principales equipos de la provincia.

Ya en el Gimnasio Municipal de la ciudad estaba él, rodeado de jóvenes que parecían conocerlo de toda la vida. No era para menos, al “Negro” lo reconoce todo Monteros. La cita de la entrevista era las 22.00. Él mismo eligió de fondo el campo, donde tradicionalmente se organiza el "Festival de Doma y Folclore" uno de lo más importante del sur de la provincia. Luis, un tanto preocupado, quería estar lo mejor predispuesto para cumplir con este encuentro, al cual lo enfrentó con  experiencia y seguridad.

Antes de la nota, nos tomamos unos minutos para la obligada presentación. Inició su relato hablando de Santa Ana, su pueblo natal ubicado a 100 km aproximadamente de la capital tucumana, allí realizó sus estudios primarios y secundarios, egresando con el título de Agrónomo General. Fue  en el seno de esta carrera donde conoció al regente de la Escuela Agrotécnica “Juan Mantovani”, Manolo Salazar, quien lo impulsó para que ingresara en el sistema educativo enseñando lo que el título lo habilitaba en las escuelas de zonas rurales.      

Y allí estuvo la clave para que iniciara su trayectoria futbolística. Fue en la "Escuela Mariano Ariza" de la localidad de Capitán Cáceres, enseñando a los niños a labrar la tierra y a cuidar el medio ambiente donde conoció al profesor Julio Cesar “Titilo” Fuenzalida, fanático del “Tigre del Sur”, lo llevó a que probara suerte en Ñuñorco, luego de debutar en Santa Bárbara “el potrero” como él lo llama a los 17 años, allá por 1990.


Desde entonces marcaría un antes y un después en la historia del club de la “Banda Roja”. Su colega, advirtió sobre sus habilidades y destreza para con la pelota. Bastó solo un trámite para que “Titilo” consiguiera que Luis le demostrara al técnico de Ñuñorco sus condiciones para ser jugador. Debutando así en la institución en el año 1996, donde salen subcampeones del TDI (Torneo del Interior).  

Un año más tarde, tendrían revancha y se consagrarían campeones del Torneo Argentino “B”, ascendiendo al Argentino  “A”.

Cabe destacar que cuando inició su docencia en la escuela Ariza de doble jornada, llegaba por medio de un transporte propio ya que por entonces no había colectivos para esa zona. Otros de los obstáculos para el ex futbolista, fue el horario que lo tenía a mal traer pero así y todo se desenvolvía  para poder ejercer sus dos pasiones: el fútbol y la docencia.

Cuenta Luis, que en ese tiempo tuvo la alegría de llegar a San Martín donde por entonces, la institución estaba jugando el Torneo Nacional “B”. Allí no tuvo mucha participación pero generó una gran amistad con el delantero Miguel Amaya. “Tuve la mala suerte de no arrancar jugando. Al estar inhibido del club, recién al último pude jugar unos partidos pero no era lo que esperaba”.

Su paso por la Ciudadela dejaba un trago amargo en su vida. Regresa al club de sus amores, sintiéndose en casa, lució su camiseta de siempre la “10". Pero en esa campaña donde se proclaman campeones de la Liga Tucumana de Fútbol,  juegan tres finales frente a Atlético Concepción de La Banda del Rio Salí, hubo una anécdota difícil de olvidar para el “Negro”.

“Las primeras dos finales no juego por estar suspendido. En la ida el arquero de ellos recibió un naranjazo y le dieron por ganado a ellos. En la vuelta, ni lo escuché al partido porque tenía mucha bronca. Fui a la parada del colectivo y desde atrás me pegan en la nuca, eran dos compañeros y me dijeron que habían ganado y que yo jugaría el partido definitorio”. Pero eso no fue todo. “En el tercer encuentro empatamos 1 a 1. Hubo penales y nadie me dijo que pateara, en la primera tanda igualamos y fuimos a patear uno cada uno. Agarre la pelota, lo hice y el contrario lo erró. Todos festejaron y yo fui a verla a mi madre que estaba internada. Ni a los entrega de premio estuve, que se realizó en el pre festival”.    


En el  2004 ingresó como maestro titular en otra escuela de zona rural, "Julio Ardiles Gray" o más conocida como “Escuela 319”  de La Florida, ubicada en Villa Quinteros. Ese lugar está ubicado al oeste de la provincia, en la época de la subversión se los llamó “Los Montes Tucumanos”, donde a 800 m está el Parque Provincial Ibatín y a menos de dos kilómetros de la Fundación de la ciudad de San Miguelde Tucumán. 

Cabe destacar que en esta institución asistían niños de escasos recursos a los que Pedraza no solo les enseñaba su materia, sino que en las horas de tiempo libre los divertía jugando al fútbol.

En todo su relato, hizo notar su lamento por haber dejado su tierra natal para cumplir con sus obligaciones de trabajo y su pasión por este deporte. Grandes cambios vivenció el ex enganche por aquel entonces. El destino lo llevo a vivir en Monteros, ciudad en la que hoy ya tiene su casa y una familia conformada por su esposa Verónica Salas y sus dos hijas Zaira Agustina y Kiara Aldana Pedraza.

Un caso muy particular, que pocas veces pasa en el mundo del fútbol, Verónica su mujer, es hija del Director Técnico Jorge Salas, quién en su momento dirigió a su yerno y desde entonces sus apellidos siguen ligados fuera del campo de juego.

Expresa el “Negro” que se siente satisfecho a esta altura de su vida, “Crecí en lo personal y en lo profesional, estoy orgulloso de haber vestido la camiseta de Ñuñorco, que es mi pasión. Agradezco a Dios el haber encontrado en mi vida a esas dos personas que me aconsejaron y me impulsaron a elegir estos dos caminos”.   
 
En sus tres etapas como jugador, deslumbro a toda una ciudad, se ganó el corazón de los fieles hinchas y tuvo su mejor recompensa. Campeón de la Liga, Torneo del Interior, Argentino B y se dieron el gusto de jugar el Argentino “A”, donde por ese entonces enfrentaron a Atlético y La Florida, clubes que representaban a la provincia a nivel nacional.

Siempre se identificó con dejar la piel por cada camiseta, sin importarle el rival de enfrente. De hecho llega a Atlético Tucumán y en un par de ocasiones enfrentó a Ñuñorco por el Torneo Argentino “A” de la temporada 2003/4.

Pedraza llega a 25 de Mayo y Chile, donde debutaría en una nueva posición, volante central. Por entonces era dirigido por AndrésRebottaro.  En ese torneo, casi logran el ascenso al Nacional “B”, pero la mala fortuna no los ayudó. Pierden la final frente a Racing de Córdoba por 3-2, increíblemente le dieron vuelta ese partido en el trama final. Pero una semana después jugarían una promoción contra la CAI (Comisión de Actividades Infantiles), tan solo estuvieron a un gol de lograr el ascenso.  


 Tal como lo dijimos al principio de la nota, tuvo muchos problemas luego de firmar el contrato con Atlético. Resulta ser que los horarios no lo ayudaban como él lo pretendía. Enseñaba en la escuela mencionada de Capitán Cáceres de doble turno. Su hora de salida era a las 16.30, mismo horario que comenzaba su equipo a entrenar. Los primeros seis meses no fueron tan complicados pues pudo cumplir debido a que el horario de verano en la escuela se lo permitió.  

Pero más adelante, ante el cambio estacional, el horario de salida del trabajo coincidía con el de entrada al entrenamiento, sumado a los colectivos que debía esperar para llegar al Complejo Ojo de Agua, era imposible cumplir con el contrato pues, el ídolo del club monterizo tenía que elegir entre el trabajo o el fútbol, en ese tiempo, reconoce que no era como ahora, había que rebuscarse por otro lado para poder sobrevivir.


“Tuve un traspié por mis horarios. Llegaba tarde a los entrenamientos por la escuela. Nunca pude entrenar bien¨”. Rescindió el contrato con el “Decano” y regresó al Club de toda su vida, como lo llama él, “su gran pasión”, pues la institución le dio mucho y hoy le está devolviendo todo esos valores que lo formaron.




Luego de saltar los obstáculos que el incumplimiento de un contrato acarrea, Pedraza regresa a su club favorito y juega el Campeonato Argentino “A”, dirigido aquel entonces por Salas. Aclara que fue el último torneo importante en el que juega Nuñorco ya que meses después tendrían la mala suerte de descender al viejo Argentino “B”.


Fue un corre caminos, pasó por numerosos equipos, ascendió con Graneros a la máxima de la Liga, defendió la camiseta de Jorge Newbery, Famailla y se dio el gusto de jugar en   Deportivo Roca, que gracias a su paso por Rio Negro pudo hacerse de su propia casa. 

Un clar ejemplo que para alcanzar tus metas no debe haber obstáculos que te vencieran. Para Luis Pedraza nada fue imposible.