Abel Amaya quién
a los 8 años de edad sufrió una grave enfermedad, por lo cual quedó
no vidente. Hoy está a punto de terminar la carrera de Ciencias de
la Comunicación y actualmente es integrante de la Selección
Tucumana de Fútbol de esa especialidad.
El segundo de izquierda a derecha. Abel junto a sus compañeros.
“Soy muy feliz cada
minuto de mi vida”, dijo Abel cuando comenzó la nota. Quizás no
tuvo la infancia que un niño necesita para que la recuerde por
siempre, pero seguro tendrá presente todo el cariño de cada persona
que tenga un afecto por él. Hoy el futuro Licenciado en Ciencias de
la Comunicación, uno de los máximos referente de la Reforma
Estudiantil de la Facultad de Filosofía y actual integrante de la
Selección Tucumana de Fútbol para Ciegos, nos cuenta como la luchó
y porque se siente con esa alegría.
En el año 1999,
estaba en su casa junto a su madre, cuando de repente sintió un
fuerte dolor de cabeza que lo llevó a la cama. Pasaban los día y él
seguía con los mismos síntomas. Fue al médico, de inmediato lo
internaron, una meningitis de segundo grado lo dejó ciego y con un
incierto futuro. Desde ese momento su vida y su familia cambió por
completo. Le llevaron varios años para que pueda recuperarse y saber
que esa era la realidad. “Recuerdo que desperté pero no veía
nada, pensaba que tenía un trapo en mis ojos”, contó.
“Fue muy duro para
mi, porque mi madre sobretodo sufrió mucho al verme así. Una vez le
dije ´que yo estaba bien, si ella no se ponía mal por mi´. Hoy lo
recuerdo y siento que fue ayer”, compartió ya con sus 22 años.
Cuando termino la secundaria, no dudó ni un segundo en la carrera
que eligió: “Siempre me gusto la radio, quiero ser comunicador
para que de alguna u otra forma pueda hacer llegar a la sociedad de
lo que pasa o lo que interesa”.
Pero hace 5 años,
al llegar a su nuevo mundo de la facultad, vio que no era tan solo
leer libros y estudiar. Junto a varios amigos, decidieron ser
militantes, hacer valer sus pensamiento y ser el respaldo de cada
estudiante. “La verdad es lo mas lindo que me dio Dios. Aprendí
muchos valores de la vida, como manejarme ante una situación
complicada ya sea reclamos o necesidades que pasa en mi facu. Ser
militante es democracia, ser militante es un orgullo”. “Nunca
tuve problemas de discriminación en ningún lado, va que no los aya
visto (risas). Eso que en la U.N.T hay muchas agrupaciones y la
mayoría en contra de nosotros”, Atribuyó.
.jpg)
No es la única
ocupación de Abel, también es amante del fútbol. De hecho juega
para el seleccionado de esta provincia, donde ya participó en varias
competiciones importante a nivel país. “Amo al fútbol desde muy
chico, siento que es una diversión saludable. Por lo menos me
defiendo bien, y tengo un grupo de compañero muy bueno”. No dejó
de contar cual es uno de sus sueños “Siempre escucho los partidos
de Los Murciélagos (Selección nacional de Futsal de Argentina), y me dan ganas de estar ahí. Quizás algún momento pueda tener el nivel más alto y llegar a ser comvocado".
Pero dejó un párrafo
aparte por su querido River Plate, declaró: “Con River me pasó
muchas cosas, hasta pensé dejar de estudiar por River. Recuerdo
cuando descendimos me quería morir, por un mes no fui a la facu me
agarro una depresión total. Las burlas iban y venían. Hasta llegué
ir un psicólogo, pero bueno así es la vida por el fanatismo no hay
cosas más linda que hinchar por éste club”.