Luis Agustín Pedraza (42)
nos cuenta su vida, su experiencia vivida como futbolista. Pasó por San Martín,
Atlético y es ídolo en Ñuñorco, en el que inició su profesionalismo.
Actualmente es maestro de técnica agropecuaria y por las tardes entrena al Club La Providencia de la Liga Tucumana de Fútbol, del cual es Director Técnico.
Una historia que atrae debe
ser plasmada y compartida por los medios periodísticos, una historia de una
persona que dio mucho y sobre todo al fútbol, debe ser más que contada. Esta no
es la excepción: Luis Pedraza, quien con la humildad que se lo identifica,
perfil bajo y la sonrisa de tímido, atrás de todo esto, hay un hombre de una
rica trayectoria deportiva al haber transitado en los principales equipos de la
provincia.
Ya en el Gimnasio Municipal
de la ciudad estaba él, rodeado de jóvenes que parecían conocerlo de toda la
vida. No era para menos, al “Negro” lo reconoce todo Monteros. La cita de la
entrevista era las 22.00. Él mismo eligió de fondo el campo, donde
tradicionalmente se organiza el "Festival de Doma y Folclore" uno de lo más
importante del sur de la provincia. Luis, un tanto preocupado, quería estar lo
mejor predispuesto para cumplir con este encuentro, al cual lo enfrentó
con experiencia y seguridad.
Antes de la nota, nos
tomamos unos minutos para la obligada presentación. Inició su relato hablando
de Santa Ana, su pueblo natal ubicado a 100 km aproximadamente de la capital
tucumana, allí realizó sus estudios primarios y secundarios, egresando
con el título de Agrónomo General. Fue en el seno de esta carrera donde conoció al
regente de la Escuela Agrotécnica “Juan Mantovani”, Manolo Salazar, quien lo
impulsó para que ingresara en el sistema educativo enseñando lo que el título
lo habilitaba en las escuelas de zonas rurales.
Y allí estuvo la clave para
que iniciara su trayectoria futbolística. Fue en la "Escuela Mariano Ariza" de la
localidad de Capitán Cáceres, enseñando a los niños a labrar la tierra y a
cuidar el medio ambiente donde conoció al profesor Julio Cesar “Titilo”
Fuenzalida, fanático del “Tigre del Sur”, lo llevó a que probara suerte en
Ñuñorco, luego de debutar en Santa Bárbara “el potrero” como él lo llama a
los 17 años, allá por 1990.
Desde entonces marcaría un
antes y un después en la historia del club de la “Banda Roja”. Su colega,
advirtió sobre sus habilidades y destreza para con la pelota. Bastó solo un
trámite para que “Titilo” consiguiera que Luis le demostrara al técnico de Ñuñorco
sus condiciones para ser jugador. Debutando así en la institución en el año
1996, donde salen subcampeones del TDI (Torneo del Interior).
Un año más tarde, tendrían
revancha y se consagrarían campeones del Torneo Argentino “B”, ascendiendo al
Argentino “A”.
Cabe destacar que cuando
inició su docencia en la escuela Ariza de doble jornada, llegaba por medio de un transporte propio ya que por
entonces no había colectivos para esa zona. Otros de los obstáculos para el ex
futbolista, fue el horario que lo tenía a mal traer pero así y todo se
desenvolvía para poder ejercer sus dos
pasiones: el fútbol y la docencia.
Cuenta Luis, que en ese
tiempo tuvo la alegría de llegar a San Martín donde por entonces, la
institución estaba jugando el Torneo Nacional “B”. Allí no tuvo mucha
participación pero generó una gran amistad con el delantero Miguel Amaya. “Tuve
la mala suerte de no arrancar jugando. Al estar inhibido del club, recién al
último pude jugar unos partidos pero no era lo que esperaba”.
Su paso por la Ciudadela dejaba un trago amargo en su vida. Regresa al club de sus amores, sintiéndose en casa,
lució su camiseta de siempre la “10". Pero en esa campaña donde se proclaman campeones
de la Liga Tucumana de Fútbol, juegan tres finales frente a Atlético Concepción de La Banda del Rio Salí, hubo una anécdota difícil de olvidar para el “Negro”.
“Las primeras dos finales no juego por estar
suspendido. En la ida el arquero de ellos recibió un naranjazo y le dieron por
ganado a ellos. En la vuelta, ni lo escuché al partido porque tenía mucha
bronca. Fui a la parada del colectivo y desde atrás me pegan en la nuca, eran
dos compañeros y me dijeron que habían ganado y que yo jugaría el partido
definitorio”. Pero eso no fue todo. “En el tercer encuentro empatamos 1 a 1.
Hubo penales y nadie me dijo que pateara, en la primera tanda igualamos y
fuimos a patear uno cada uno. Agarre la pelota, lo hice y el contrario lo erró.
Todos festejaron y yo fui a verla a mi madre que estaba internada. Ni a los
entrega de premio estuve, que se realizó en el pre festival”.
En el 2004 ingresó como maestro titular en otra escuela
de zona rural, "Julio Ardiles Gray" o más conocida como “Escuela 319” de La Florida, ubicada en Villa Quinteros. Ese
lugar está ubicado al oeste de la provincia, en la época de la subversión se
los llamó “Los Montes Tucumanos”, donde a 800 m está el Parque Provincial Ibatín y a menos de dos kilómetros de la Fundación de la ciudad de San Miguelde Tucumán.
Cabe destacar que en esta institución asistían niños de escasos
recursos a los que Pedraza no solo les enseñaba su materia, sino que en las horas
de tiempo libre los divertía jugando al fútbol.
En todo su relato,
hizo notar su lamento por haber dejado su tierra natal para cumplir con sus
obligaciones de trabajo y su pasión por este deporte. Grandes cambios vivenció el ex enganche por
aquel entonces. El destino lo llevo a vivir en Monteros, ciudad en la que hoy
ya tiene su casa y una familia conformada por su esposa Verónica Salas y sus dos hijas Zaira
Agustina y Kiara Aldana Pedraza.
Un caso muy particular, que
pocas veces pasa en el mundo del fútbol, Verónica su mujer, es hija del
Director Técnico Jorge Salas, quién
en su momento dirigió a su yerno y desde entonces sus apellidos siguen ligados
fuera del campo de juego.
Expresa el “Negro” que se
siente satisfecho a esta altura de su vida, “Crecí en lo personal y en lo
profesional, estoy orgulloso de haber vestido la camiseta de Ñuñorco, que es mi
pasión. Agradezco a Dios el haber encontrado en mi vida a esas dos personas que
me aconsejaron y me impulsaron a elegir estos dos caminos”.
En sus tres etapas como jugador, deslumbro a toda una
ciudad, se ganó el corazón de los fieles hinchas y tuvo su mejor recompensa.
Campeón de la Liga, Torneo del Interior, Argentino B y se dieron el gusto de
jugar el Argentino “A”, donde por ese entonces enfrentaron a Atlético y
La Florida, clubes que representaban a la provincia a nivel nacional.
Siempre se identificó con dejar la piel por cada
camiseta, sin importarle el rival de enfrente. De hecho llega a Atlético
Tucumán y en un par de ocasiones enfrentó a Ñuñorco por el Torneo Argentino “A”
de la temporada 2003/4.
Pedraza llega a 25 de Mayo y Chile, donde debutaría en
una nueva posición, volante central. Por entonces era dirigido por AndrésRebottaro. En ese torneo, casi logran el
ascenso al Nacional “B”, pero la mala fortuna no los ayudó. Pierden la final
frente a Racing de Córdoba por 3-2, increíblemente le dieron vuelta ese partido
en el trama final. Pero una semana después jugarían una promoción contra la CAI (Comisión de Actividades Infantiles), tan solo estuvieron a un gol de lograr el
ascenso.
Tal como lo dijimos al principio de la nota, tuvo muchos problemas luego de firmar el contrato con Atlético. Resulta ser que los horarios no lo ayudaban como él lo pretendía. Enseñaba en la escuela mencionada de Capitán Cáceres de doble turno. Su hora de salida era a las 16.30, mismo horario que comenzaba su equipo a entrenar. Los primeros seis meses no fueron tan complicados pues pudo cumplir debido a que el horario de verano en la escuela se lo permitió.
“Tuve un traspié
por mis horarios. Llegaba tarde a los entrenamientos por la escuela. Nunca pude
entrenar bien¨”. Rescindió el contrato con el “Decano” y regresó al Club de
toda su vida, como lo llama él, “su gran pasión”, pues la institución le dio
mucho y hoy le está devolviendo todo esos valores que lo formaron.
Luego de saltar los obstáculos que el incumplimiento de
un contrato acarrea, Pedraza regresa a su club favorito y juega el Campeonato
Argentino “A”, dirigido aquel entonces por Salas.
Aclara que fue el último torneo importante en el que juega Nuñorco ya que meses
después tendrían la mala suerte de descender al viejo Argentino “B”.
Fue un corre caminos, pasó por numerosos equipos, ascendió
con Graneros a la máxima de la Liga, defendió la camiseta de Jorge Newbery,
Famailla y se dio el gusto de jugar en
Deportivo Roca, que gracias a su paso por Rio Negro pudo hacerse de su propia casa.
Un clar ejemplo que para alcanzar tus metas no debe haber obstáculos que te vencieran. Para Luis Pedraza nada fue imposible.










