lunes, 27 de abril de 2015

En la vida nada es imposible


      Abel Amaya quién a los 8 años de edad sufrió una grave enfermedad, por lo cual quedó no vidente. Hoy está a punto de terminar la carrera de Ciencias de la Comunicación y actualmente es integrante de la Selección Tucumana de Fútbol de esa especialidad.

El segundo de izquierda a derecha. Abel junto a sus compañeros.


      “Soy muy feliz cada minuto de mi vida”, dijo Abel cuando comenzó la nota. Quizás no tuvo la infancia que un niño necesita para que la recuerde por siempre, pero seguro tendrá presente todo el cariño de cada persona que tenga un afecto por él. Hoy el futuro Licenciado en Ciencias de la Comunicación, uno de los máximos referente de la Reforma Estudiantil de la Facultad de Filosofía y actual integrante de la Selección Tucumana de Fútbol para Ciegos, nos cuenta como la luchó y porque se siente con esa alegría.

      En el año 1999, estaba en su casa junto a su madre, cuando de repente sintió un fuerte dolor de cabeza que lo llevó a la cama. Pasaban los día y él seguía con los mismos síntomas. Fue al médico, de inmediato lo internaron, una meningitis de segundo grado lo dejó ciego y con un incierto futuro. Desde ese momento su vida y su familia cambió por completo. Le llevaron varios años para que pueda recuperarse y saber que esa era la realidad. “Recuerdo que desperté pero no veía nada, pensaba que tenía un trapo en mis ojos”, contó.

      “Fue muy duro para mi, porque mi madre sobretodo sufrió mucho al verme así. Una vez le dije ´que yo estaba bien, si ella no se ponía mal por mi´. Hoy lo recuerdo y siento que fue ayer”, compartió ya con sus 22 años. Cuando termino la secundaria, no dudó ni un segundo en la carrera que eligió: “Siempre me gusto la radio, quiero ser comunicador para que de alguna u otra forma pueda hacer llegar a la sociedad de lo que pasa o lo que interesa”.

       Pero hace 5 años, al llegar a su nuevo mundo de la facultad, vio que no era tan solo leer libros y estudiar. Junto a varios amigos, decidieron ser militantes, hacer valer sus pensamiento y ser el respaldo de cada estudiante. “La verdad es lo mas lindo que me dio Dios. Aprendí muchos valores de la vida, como manejarme ante una situación complicada ya sea reclamos o necesidades que pasa en mi facu. Ser militante es democracia, ser militante es un orgullo”. “Nunca tuve problemas de discriminación en ningún lado, va que no los aya visto (risas). Eso que en la U.N.T hay muchas agrupaciones y la mayoría en contra de nosotros”, Atribuyó.


       No es la única ocupación de Abel, también es amante del fútbol. De hecho juega para el seleccionado de esta provincia, donde ya participó en varias competiciones importante a nivel país. “Amo al fútbol desde muy chico, siento que es una diversión saludable. Por lo menos me defiendo bien, y tengo un grupo de compañero muy bueno”. No dejó de contar cual es uno de sus sueños “Siempre escucho los partidos de Los Murciélagos (Selección nacional de Futsal de Argentina), y me dan ganas de estar ahí. Quizás algún momento pueda tener el nivel más alto y llegar a ser comvocado".  



      Pero dejó un párrafo aparte por su querido River Plate, declaró: “Con River me pasó muchas cosas, hasta pensé dejar de estudiar por River. Recuerdo cuando descendimos me quería morir, por un mes no fui a la facu me agarro una depresión total. Las burlas iban y venían. Hasta llegué ir un psicólogo, pero bueno así es la vida por el fanatismo no hay cosas más linda que hinchar por éste club”.

1 comentario: